viernes, 7 de noviembre de 2008
Usted no sabe..
-Necesito tu ayuda…Por favor…
La mente cruzó los brazos y miró desafiante al corazón. No quería pronunciar las palabras que sabían le iban a herir, pero no pudo evitarlo.
-Te lo advertí desde hace mucho tiempo-le dijo- Siempre he tratado que me hicieses caso pero tu una y otra vez te empeñas en no escucharme cuando te hablo y ahora vienes a pedirme ayuda? ¿ Para que? ¿Para que mañana, cuando vuelvas a verlo, saltes otra vez de alegría y hagas oídos sordos a lo que yo te digo?
- Sabes que desde hace algún tiempo ya no es así. Ahora procuro no acelerarme en su presencia y no creer en sus palabras, pero entiéndeme, estoy envenenado de él- Las palabras del corazón eran como una suplica- Estoy roto en mil pedazos y si, me lo estabas advirtiendo y yo no te escuché…
-No solo eso- le espetó la mente- sino que te dedicaste a ponerme una venda para que no viese más allá cada vez que yo descubría algo nuevo. Callaste mi voz con lindas canciones de amor para no oir lo que tenía que decirte. Llegaste a envenenarme a mi también. Me costó mucho volver por mis fueros para que vuelva a creer que estás totalmente seguro de querer recomponer tus pedazos. No se… - Su mirada ya no era tan desafiante y se acercó lentamente al corazón- Anda dime ¿ que ha pasado? ¿Qué quieres que haga para ayudarte?
¿ Que que ha pasado?- sollozó- Pues lo que tu venias diciéndome, que me estaba equivocando, que las palabras que yo creí, eran solo fruto de mi irresponsable y desaforado latido. Que las bellas canciones solo las escuchaba yo y que aquellos sueños que compartí contigo eran fantasías, más propias de un corazón adolescente que de mi mismo, que ya tengo una edad y bastante camino andado…
- Y casi siempre te tropiezas en el mismo sitio-puntualizó la mente.
- Pero ahora crei que era distinto, le creí…era como un alma gemela esperando que alguien le ayudase y yo…
- -Y tu que te crees lo máximo de la galaxia corriste a rescatarle¿ Y ves en lo que has acabado? Roto. Ahora a ver como componemos tanto destrozo…
Mente y corazón ya estaban abrazados, ambos habían sufrido la misma caída. Uno por loco e irresponsable y la otra por volver a dejarlo cabalgar a su aire.
- ¿Qué podemos hacer para curarte?- le dijo
- Ante todo no dejes de recordarme palabra por palabra todo lo que él me dijo, eso me ayudará. Si me ves saltar alguna vez por algo que diga o haga, no lo dudes, lánzame los pensamientos tanto los anteriores como los actuales. Si intento convencerte de algo, tócame en la herida, no importa, cuanto más daño me hagas, más pronto reaccionaré. Pero sobre todo…no me dejes solo, no me dejes mirarlo a mi, ni escucharlo, ni siquiera olerlo…hazlo tu, por favor. Si yo escucho aunque solo sea una palabra, sabes que estoy perdido…y ya has visto que últimamente procuro que seas tu la que estés en todo momento cuando está a mi lado, pero aun tengo miedo…Aun estoy demasiado débil y necesito encontrar fuerzas para volver a latir con normalidad.
- No te preocupes-dijo la mente- Es complicado para ambos, ya te dije que incluso a mi me envenenaste de tanto amor y me hiciste perder a mi amiga la razón, por no hablar de la cordura, que esa hace tiempo que cuando te ve empezar a latir ya huye sin contemplación ninguna. Déjame que trate hacerlas volver e intentaremos ir colocando en su sitio cada trocito. Pero no va ser fácil. Te queda un largo camino y yo estaré allí para ayudarte. Si saltas te diré que nunca te quiso, si lates más deprisa de lo normal te volveré a explicar como te utilizó, si cierras los ojos en busca del más mínimo sueño, te mandaré la pesadilla de ver como no has sido nada para él. Si sientes aunque solo sea un instante de deseo te recordaré el motivo por el cual jamás te hizo el amor…De momento eso es lo primero que se me ocurre…
El corazón se levantó como pudo para abrazar más fuerte a la mente, no quería separarse de ella, sabía que era su tabla de salvación y casi en un sollozo le pidió:- No me vuelvas a dejar caer, por favor… Te necesito
- No lo haré, jamás lo hice, aunque no me escuchases, pero ahora tenemos que estar así, abrazados, juntos, sin despegarnos. Solo asi lograremos recomponer cada uno de tus pedazos y quien sabe…algún día podrás volver a latir solo.
- Lo dudo…
La mente no lo dijo en voz alta, pero ella también lo dudaba…
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario